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7/12/12

Un año más de vida

A medida que el tiempo ha transcurriendo, el agradecimiento hacia Dios por regalarme un año más de vida ha aumentado considerablemente, la consciencia de todo su amor y bondad crecen.

Cada año es distinto, este dos de diciembre tuvo un toque especial, la vista nocturna durante el viaje, estaban a mi lado las personas que más amo en la vida, mi padre bailo por un minuto conmigo, la sensación de sentirse en casa, y una persona muy especial a quien le debo buena parte de mi sonrisa de los últimos seis meses.

A partir de ese día y por mi trabajo, es necesario escribir la edad en buena parte de documentos a presentar en distintas instituciones, debo confesar que no tiembla la mano al hacerlo (muchas temen decir su edad), no es fácil llegar a los treinta y uno, ¿feliz? mucho, ¿satisfecha? muy satisfecha.

Ese día mientras observaba a mi familia recordé la infancia, piñatas, regalos, muchos niños etc... la diferencia de esos años con el presente es simple, cuando se es niño tus padres deciden que harás el día de tu cumpleaños, cuando se es mayor, uno elige cómo y con quienes quiere compartir ese día especial; este año deje de cumplirme un deseo, al final valió la pena la elección.  


PD: Seguí tu consejo "Tenes que estar donde te sientas bien" 


21/7/11

Significado

Sed del alma que solo sacian los versos forasteros de tus labios,
inquietud del corazón que late queriendo salir de su hogar,
en busaca de alojo en tus manos.

Canción que emana de la serenidad de tu mirada,
haciendo enlace perfecto con el eco de tu sonrisa.

Suspiros prisioneros de la distancia y el reloj,
tristeza compartida y llanto que muere en mi rostro,

Celada reforzada de aliento, esfuerzo, caricias,
alegría y pasión, que guarda mi rostro de la tristeza y dibuja una sonrisa.

PD: Dos colores dicen más que mil palabras ;)

7/7/11

Mágica infancia


La luz del candil indicaba la hora de reunión en el gran patio, Paquita, Rosita, Alcides y muchos más, esperaban con ansias la hora de jugar. Entre el volcán de maíz en tuza, los arboles de jocote, el olor al humeante a café de palo, alumbrados por las intermitentes luciérnagas y al fondo el arrullo nocturno del río Lempa, se escuchaba la risa insaciable de los mayores, sentados a lo lejos, observando entre sombras las ocurrencias de los pequeños. –Niño no te escondas en mis nahuas- decía la abuela María, entre sonrisas y enojo, a la hora del escondelero.  

Un día, con gran alboroto se corría la voz "Hoy gran función del payaso Rayito, no se la pierda a las cinco de la tarde, en el centro del valle" los niños emocionados, con sus pies descalzos, corrían tras el hombre que prometía un gran espectáculo. Llegada la hora, con ojitos curiosos, sentados en el suelo, disfrutaban y reían con las ocurrencias de Rayito. Una tarde el intrépido personaje, realizo el acto más divertido que los pequeños vieran en su corta vida. Ayudado de otro payasito, y con una cola que en su punta tenía un cohete, cantaba el gran Rayito -este es el baile del alcatraz, te doy la cola y no me la quemas-, al final el ayudante, prendía fuego al cohete, Rayito, corría y corría asustado por la explosión, los niños aplaudían fascinados y reían…

Una mañana, a la hora de ir a trabajar, los niños se dieron cuenta que Rayito, su héroe de sonrisas, se había marchado del valle, y muy tristes siguieron su camino. Por la tarde, la luz del candil anunciaba la hora de jugar, uno a uno, los niños llegaban tristes, la partida de aquel personaje se hacía sentir, de repente, Alcides, muy emocionado dijo: -juguemos a ser Rayito-, -si- dijeron todos emocionados; estaba dicho, el juego iniciaba, Alcides interpretaría al artista y Rosita sería la encargada de poner fuego a una cola de papel que  pendía de la cintura de Alcides, amarrado con el cordón del vestido de Paquita.

Todo listo y el juego inicio, ¡baya sorpresa! Alcides canta a todo pulmón la canción "este es el baile del alcatraz, te doy la cola y no me la quemas", Rosita prende fuego a la cola de papel, y ¡sacatas! el fuego sube por toda la espalda de Alcides, todos corren desesperados queriendo quitar la cola ardiente, Paquita grito -¡hay que mojarlo!- , tremendo chapuzón que se llevo el pobre Alcides, y chico susto para los demás. Después de tal aventura, prometieron nunca más jugar a ser Rayito, solo quedo el recuerdo, que 50 años después, sentada en una hamaca, bajo el cielo estrellado, escuchaba muy atenta, de viva vos, de quien en vida fuera Alcides, reviviendo así lindos momentos de la infancia de mi madre.


16/3/11

Debo...

... mantener la mirada en ese horizonte que un día pinto de lindos colores para mí.

Confirmar que la felicidad permanente no es solo una utopía. Ser consciente que la felicidad permanente es ser y no un estado pasajero, en otras palabras, no confundir la tristeza con la infelicidad. Entender que puedo ser feliz y estar triste a la vez. Que es normal tener días grises. Soportar la adversidad y los obstáculos.


Soy muy feliz. Estoy muy triste.
No es contradictorio.
Ser es para siempre, estar es solo un instante.